Economía del don

La tierra nos da sin contar, sin pedir nada a cambio. El sol, el aire y el agua también nos es dado libremente. Así, a partir del momento que queremos conectarnos con la naturaleza y vivir en armonía con ella, ¿no deberíamos respetar su principio universal? : dar sin pedir nada a cambio ?…

Soñamos con un lugar en el que no se vende nada, donde el dinero es obsoleto, donde los bienes serían compartidos entre las personas que viven en la ecoaldea. Cada persona podrá dar y recibir libremente. Queremos construir un lugar donde la confianza es más importante que una cuenta bancaria.

En el plan práctico, se trata de ofrecer los excedentes que producimos, de organizar talleres y eventos gratuitos. ¡ Sin pedir nada a cambio !

Sin embargo, estamos conscientes que de forma inevitable, el dinero será usado… para pagar impuestos al estado o para ciertas necesidades para las cuales no habremos todavía encontrado la manera de pasarnos del dinero. Pero queremos una transparencia total. Es por eso que otro eje de Eotopia concierne una comunicación clara tanto en el seno de la ecoaldea como por medio de nuestro sitio internet a propósito de las necesidades de la comunidad: de esta forma las personas que quieran ayudar al proyecto así como aquellos que lo llevan a cabo, tienen la posibilidad de donar libremente en conocimiento de causa. En cuanto a los bienes materiales, aceptamos de preferencia por supuesto,  los productos de recuperación.

A largo plazo, Eotopia tiene como meta experimentar la economía del don y enriquecer la reflexión sobre este tema, aportando una experiencia práctica dirigida hacia la búsqueda de medios cuyo propósito serían reducir al mínimo los intercambios monetarios.

Pero… ¿por qué boicotear el dinero? Porque siendo claros, nuestro proyecto no es solamente un deseo piadoso, intento de espiritualidad, de acercarnos más a la naturaleza y respetarla, sino también un verdadero grito de rebelión contra el mundo financiero y contra todas las dominaciones sobre los seres vivos que resultan… Para saber más les recomendamos por ejemplo, el libro de Charles Eisenstein, Sacred economics :